“Estudios evidencian que los niños criados con violencia son más propensos a tener problemas de consumo de sustancias psicoactivas, baja autoestima, a ser más violentos e incurrir en comportamientos antisociales”, señala Juliana Pungiluppi, directora del Icbf.

El castigo físico definitivamente hay que sacarlo de las alternativas que tienen los padres de familia para corregir las conductas de los menores de edad, porque ha sido mal entendido y no se realiza de la manera adecuada. No se trata de hacerle daño al niño ni física ni psicológicamente, sino de corregirlo y lograr, a través del diálogo, que sea consciente de qué hizo mal y cómo lo puede reparar”.

Así lo afirma la psicóloga Lucely Obando, a propósito de la iniciativa del proyecto de ley que promueve la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), Juliana Pungiluppi, de eliminar el castigo físico como práctica de crianza. 

Esta propuesta de Pungiluppi se debe a la reciente decisión del Gobierno francés de aprobar una ley que prohíbe castigos corporales a los niños.
“Debemos acabar con la normalización del castigo físico, porque no modula la conducta de niños y, por el contrario, genera miedo y rompe vínculo de confianza.

Sin embargo, esta iniciativa ha generado diferentes tipos de reacciones. Algunos psicólogos y terapeutas están de acuerdo con que el castigo físico no es la mejor forma de corregir a los menores. No obstante, enfatizan en que no puede ser solo una ley, sino que se deben tener estrategias para educar también a los padres de familia.